El antropólogo feminista que renunció al poder de ser hombre

El antropólogo feminista que renunció al poder de ser hombre

El experto defiende una ‘nueva masculinidad’ a través de la paternidad en la que ellos renuncien a sus privilegios como varones a cambio de ser como quieran, sin ser penalizados.

“El reto de este siglo debe ser el construir un nuevo modelo social más democrático, justo e igualitario y para ello es fundamental que sean cada vez más los hombres dispuestos a cuestionar el modelo tradicional de masculinidad, a renunciar a los privilegios que les pueda aportar el sistema patriarcal, a liberarse de las cargas de una masculinidad mal entendida, y a comprometerse, junto con las mujeres, de forma activa en la consecución de un mundo mejor para todas las personas, que permita incrementar las posibilidades de desarrollo humano”.

Esto escribía, en 2011, Ritxar Bacete, antropólogo experto (en propias carnes) en igualdad de género. Ya entonces defendía una sociedad en la que hombres y mujeres compartieran las responsabilidades y el poder, para lo que ellos ineludiblemente deben renunciar a los privilegios de los que han gozado durante siglos de patriarcado. En aquel momento todavía no conocía a su hija de cuatro años, una sonriente pelirroja que le cambió la vida mucho más de lo que había imaginado. La paternidad le conectó aún más con sus ideas igualitarias. Desde entonces, cree firmemente que se puede construir una masculinidad transformadora a través de la crianza.

“Hace falta un hombre distinto, andrógino, que sea como quiera ser sin ser penalizado”. Él lo fue de niño porque se salió del prototipo de macho que la cuadrilla de su pueblo, en el País Vasco, consideraba aceptable. Se apuntó a un curso de manualidades y sus amigos no querían que fuera “porque el profesor eran un maricón”, recuerda Bacete. Él ignoró la presión y eso le valió que aquellos adolescentes cargados de testosterona mal entendida le rompieran sus creaciones cerámicas. Bacete rompió con sus amigos.

“Los niños son socializados en la violencia, para no sentir empatía. No es baladí que se les inculque que no deban jugar con muñecas”, reflexiona. Por eso cree que el verdadero avance de los hombres hacia la igualdad se producirá cuando se dé el salto del discurso a la acción. “No solo se trata de decir que eres un hombre igualitario, sino comportarte como tal”, apunta. “Y renunciar a la violencia”, añade. Por eso, expone, el movimiento antimilitarista –en el que estuvo involucrado en su juventud– tuvo que ver con el afloramiento de grupos de varones feministas. “Los hombres que no estábamos de acuerdo con la violencia, éramos hombres que no íbamos a ser tan hombres”. Eso se creía, decía, pensaba. Ahora, con matices, también.

Para Bacete, violencia es (además de los golpes, la agresión psicológica o sexual y el asesinato) que los varones exploten a las mujeres en tanto que son ellas las que más tiempo dedican a los hijos y el hogar, y a cuidar de otros en general. “Somos unos cronófagos”, define. “¿Qué pasa? Que a los hombres no nos interesa la igualdad. Por muy majo que seas, prefieres tener ventajas, principalmente, más tiempo que las mujeres”, abunda. Pero algo está cambiando en ese esquema en el que ellos pueden dedicar sus horas de reloj a alcanzar el éxito profesional o dedicarse a su propio ocio, según el experto, gracias a la experiencia de la paternidad. Padres ha habido siempre, ¿qué es distinto ahora para que decidan estar más presentes, implicados y ser más responsables? “El contexto y las mujeres. Ahora ellas son más exigentes”, responde. De hecho, Bacete asegura que su cónyuge le mantiene alerta. Ella, feminista, es la “garante” de que este padre no patine. “Si no fuera por ella, me relajaría más”, reconoce y sonríe.

Escarbando en los motivos por los que no sólo cree y defiende la igualdad, sino que además se la aplica tan a rajatabla, Bacete reflexiona: “Trabajé en cooperación en Cuba, Guatemala, luego entré en política en el País Vasco… pensaba que el mundo se cambiaba desde las estructuras. Pero me di cuenta de que en realidad tienes que transformarte a ti mismo y a mí la paternidad me cambió”, relata. “Y la incorporación de los padres en la crianza tiene efectos positivos. Por ejemplo, las niñas cada vez más quieren estudiar carreras tradicionalmente masculinizadas”, explica. Su hija, de cuatro años, todavía es pequeña para elegir una profesión, pero apunta maneras de mando. Ha pedido a sus progenitores ir a Madrid porque quiere conocer a Manuela Carmena. “Se ha convertido en un referente para ella”, apostilla orgulloso, como si ya se imaginara aita de una regidora o presidenta del Gobierno.

En una sociedad en la que las mujeres disponen de tiempo para alcanzar el éxito, los niños pueden modelar figuras de barro con libertad y las niñas pueden soñar con ser alcaldesas. ¿Qué cambia para los hombres, además de la señalada (y conflictiva) pérdida de poder? “Que se pueda construir una masculinidad transformadora. La crianza de la criatura es una oportunidad. Es coger un espacio donde estamos más blandos. Supone relacionarte de manera distinta con el trabajo”, detalla. Del dicho al hecho, tras el nacimiento de su pequeña, el investigador, coordinador de proyectos y coach montó su oficina en casa. “También es la sala de juegos”.

Esta entrevista se realizó en Bilbao tras la presentación del estudio Implicación de los padres vascos en la crianza: impacto en la corresponsabilidad y en el trabajo productivo, que coordinó Ritxar Bacete.

Mi testimonio

Mi testimonio

Por Alfredo Vargas Caba|

Houston, Texas – Este es mi recuento de lo que vivía dentro de mí, cuando desde adolescente a finales de la década de los 60, salí de República Dominicana a estudiar. Por tal motivo, nunca me he considerado un emigrante aunque formalmente no haya vuelto a residir en el país.

Quizás, mi testimonio sea un aporte para que el país que juntos hemos construido en el último medio siglo, se siga construyendo sobre bases más firmes de cara a los próximos 50 años.

Fui siempre un buen estudiante y fui afortunado en recibir becas que me abrieron las puertas del mundo, cuando Quisqueya salía de un aislamiento impuesto por el devenir de la historia.

Lo primero que constaté cuando con 17 años fui a vivir con una familia americana de Wisconsin, que me acogió por un año como su hijo, fue que mi identidad cultural como dominicano salió fortalecida al compartir valores que mi propia familia dominicana me inculcó.

Aprendí la importancia de haber nacido en el Cibao, hijo de campesinos, cuyos antepasados habían acompañado a los hidalgos que en pleno siglo 16 se aplatanaron en el Valle de la Vega Real, para nunca más surcar la mar hacia otras conquistas o territorios.

Me sorprendí cuando por primera vez leí el Quijote y Quevedo y que entendía muchas palabras arcaicas sin buscar el diccionario, pues aún se usaban en el cibaeño que aprendí siendo niño.

Así, en 1971, cuando Francia me otorga una beca para estudiar Lingüística, en la Sorbona de París, me inquietaba saber cómo en nuestra Isla, habían convivido dos culturas tan diversas como la haitiana, de fuertes raíces africanas, con un barniz de francés, y la de los cibaeños de tradiciones hispánicas.

En 1960, un año antes de la caída de la dictadura trujillista, éramos tres millones de dominicanos. En Santiago, era muy raro ver a un haitiano, ya que en el Cibao no hay, ni había cañaverales.

Conocí a Haití por primera vez, cuando Pan American hacía escala en Puerto Príncipe en ruta hacia Miami.

Fue también regresando a Santo Domingo, un 21 de abril de 1971, que hicimos escala en Haití, y que al ser uno de los primeros en salir del avión, un periodista me pregunta que cómo estaba Puerto Príncipe.

¡Tranquilo! Respondí.

Ignoraba que pocas horas antes había muerto Papá Doc, François Duvalier.

Estudié varios años en el Franco Condado francés, que fue territorio español bajo Carlos Quinto, y visité el Fuerte de Joux donde encarcelaron a Toussaint Louverture, después de rebelarse en Haití.

Observé que la bandera dominicana tiene exactamente el mismo diseño que la de las fuerzas napoleónicas que combatieron a los rebeldes haitianos.

Viviendo en la frontera con Suiza, terminé mudándome a Ginebra, en 1976, para ingresar a la Escuela de Intérpretes, al graduarme de Lingüística en Besanzón, y comenzó una nueva etapa en donde Haití volvería a entrecruzarse con mi vida.

Desde 1974, siendo estudiante, iba con frecuencia a Santo Domingo desde Francia, para incentivar que se hiciera algo de promoción turística en Europa, pues para la incipiente industria dominicana, estos mercados estaban más aptos a desarrollarse que los más cercanos de Estados Unidos.

Sabía que en el país tendría muy escasa audiencia, por lo que me apoyé en mi visión de futuro y mi entusiasmo juvenil, para lanzarme en una misión quijotesca.

Así durante varios años, sin respaldo oficial, recorrí cientos de miles de kms. anuales por toda Europa, promoviendo a Santo Domingo como destino turístico. Con 10 turistas al mes, cubría mis gastos y podía sobrevivir.

Este es el contexto, que enfrentado a la inexistente información que había sobre el país, opté por convencer a las personas a que vinieran de vacaciones y palparan la hospitalidad de los dominicanos.

Siendo un ávido conocedor de la historia patria y universal, sabía que en la medida que nos abriéramos a muchos países extranjeros, menos dependientes seríamos del extranjero y más autónomos localmente.

Nuestra dependencia de los EE. UU. tendría un contrapeso con un turismo europeo que a largo plazo trajera una diversificación de nuestra agricultura y servicios.

En Alemania, Suiza, Europa Central y Escandinavia podía crear una imagen turística de un Caribe Español, ya que en Gran Bretaña o Francia, con sus antiguas colonias, había un turismo bastante desarrollado hacia las Antillas menores.

Fue así que en 1976, se inició un vuelo chárter quincenal de Suiza a Haití y Guadalupe que logré traer a Santo Domingo.

Era el vuelo semanal de SATA de Zurich y Ginebra a Puerto Príncipe y Santo Domingo, que comencé en noviembre de 1977.

En los meses previos, estuve yendo semanalmente de Ginebra a Haití y Santo Domingo para preparar la operación.

Para entonces, el PIB de Haití era similar o algo mayor que el de RD y la industria turística tan embrionaria como la nuestra.

Recuerdo que comencé a promover en Europa, la venta de los terrenos de lo que hoy es Bávaro, a 50¢ el m² y que aún era deshabitado y totalmente virgen.

Habiendo demostrado con esos vuelos que el turismo europeo era real, para 1978, cuando se crea el hoy Ministerio de Turismo, fui llamado para presentar un plan de desarrollo de los mercados turísticos de Europa.

En 1979, me mudé de Suiza a Alemania, para abrir en Fráncfort, la dirección para Europa de Turismo, contando por primera vez en 5 años, con respaldo oficial.

En Alemania, empezamos a promover no solo a la República Dominicana sino también de manera indirecta a Haití y al Caribe en general, como estrategia de crear una red de vuelos directos que eran cruciales para el desarrollo del tráfico turístico.

Tomé la iniciativa en la conquista de Alemania, el mayor emisor de turistas en el mundo, para que en el congreso anual de ASTA en Munich, en 1979, se hiciera un pabellón conjunto con Haití que se utilizó en la Aldea del Caribe en la ITB de Berlín.

En ese entonces, era la industria azucarera y no el turismo, la principal fuente de divisas de la República Dominicana y de muchas islitas caribeñas.

Nuestro enfoque en desarrollar una red de vuelos chárters desde Europa rindió sus dividendos más tarde, en la medida que, a su vez, se descubría la materia prima del destino turístico dominicano: su tradicional hospitalidad, ya que sol y playa, también los había en el resto del Caribe.

La República Dominicana en los ’80 y los ’90, fue la pionera e impulsora en Alemania y Europa Central de que el turismo no sólo se quedara en nuestro país, sino que se repartiera a otras islas. Lo cual requería una colaboración de parte de todos para proyectar una imagen positiva de nuestras identidades y diferencias culturales.

Desafortunadamente en Haití, siguiendo un patrón de desgobierno e inestabilidad que data desde su independencia hasta el presente, lo poco que se logró con los chárters de Suiza, se desmoronó cuando éstos cesaron en 1979.

Ya para mediados de los ’80, a la caída de la dictadura de Baby Doc, el turismo se hizo imposible por la inseguridad reinante.

A finales de los ’80, la República Dominicana se convirtió en el principal eje aéreo desde Alemania al Caribe en general.

Muchos artistas, pintores y artesanos haitianos comenzaron a florecer gracias al turismo dominicano, complementando la variedad cultural de nuestro país.

Además, también llegaron muchos europeos y extranjeros a trabajar legal e ilegalmente en la creciente y pujante industria turística.

A finales de los 90’s, cuando me retiré del mundo turístico europeo promoviendo la República Dominicana, ya eran más de 90 los vuelos que semanalmente venían de toda Europa y más de millón y medio de europeos que vacacionaban en nuestras playas.

Comparado a los 3 vuelos semanales que había desde España y de los 6,000 alemanes, o 60,000 europeos, que llegaban a nuestros aeropuertos en 1979, eso significaba un ingente aumento.

El turismo fue el puente que abrió los mercados europeos a las exportaciones dominicanas y que fuéramos integrados a los esquemas de cooperación y desarrollo que Europa reservaba para el Caribe.

¿Quiénes conocen estos detalles?

Es por eso que con mi testimonio quiero dar constancia que los dominicanos, jóvenes y menos jóvenes, pueden en 2015 visualizar el país que queremos en el 2065 y tomar acción ahora.

Nada nos impide ser el país más próspero y más feliz del Hemisferio. Ya en muchos aspectos nos parecemos a Suiza, país donde viví y cuyas 4 lenguas conozco y hablo.

Suiza deriva mucho de su fuerza del hecho que todos los extranjeros tienen algo que perder, si la atacan.

Hagamos que el mundo reconozca nuestro valor agregado a la estabilidad y prosperidad del Archipiélago y que nos apoye.

En un próximo artículo, compartiré algunas ideas que pudiéramos aplicar.

A pleno pulmón-Mujeres inteligentes

A pleno pulmón-Mujeres inteligentes

Por

henriquezcaolo[@]hotmail.com

Las mujeres son mucho más sensatas que los hombres. Solo hay que ver cómo reparte su salario una “empleada de oficina”. Las mujeres paren, crían niños, trabajan, cocinan, coquetean; el tiempo les alcanza para todo; lo mismo que el sueldo de cada mes. Deben pagar lo que es imprescindible para mantener una casa y, además, arreglarse el pelo, pintarse las uñas, hacerse algunos “tips”. La mujer, como puede comprobarse, es “multi-way”. Es capaz de atender varios asuntos a la vez sin perder el hilo de ninguno. También son más eficientes y responsables ante los problemas familiares, especialmente a la hora de cuidar enfermos.

 

Este tipo de asuntos no puede ocultarse tras el espeso cortinaje de nuestra educación machista. Las mujeres son más sensatas y responsables que los hombres, en República Dominicana y en todo el mundo. Es claro que más graciosas y bonitas también son, con cualquier ropa y aún sin ella. Hablo aquí de la mujer común y corriente,de esa que es ama de casa, eje de la familia, paño de lágrimas, etc. Pero hay otra clase de mujeres, dedicadas a labores antiguamente reservadas para hombres. Estas son “mujeres especiales”, en un sentido muy distinto del que se da a la expresión cuando se aplica a los niños “down”.
Por ejemplo, las mujeres escritoras. Tengo en mi mente a dos de ellas: Renata Adler, escritora norteamericana, nacida en Milán en 1938; y Dacia Maraini, nacida en 1936 en Florencia, son dos “viejas especiales”, admirables por su inteligencia y atrevimiento. A las dos les han dedicado reportajes periodísticos, en Barcelona y Bilbao, con motivo de la publicación de sus libros en España. Llegar con lucidez a los ochenta años o muy cerca de ellos, es un privilegio.
Dacia Maraini, amante fija de Alberto Moravia, sobrevivió a un campo de concentración en Japón, en los años 1943-1944. Era entonces una niña. Ahora nos dice: “¿hasta qué punto se puede admitir la tolerancia de la intolerancia?”. Opina que la identidad de los pueblos no puede detenerse o suprimirse. Pero debe “adecuarse” a los cambios históricos. Esta maravillosa mujer concluye: “el problema es cómo cambiar nuestra identidad sin perderla”. Con ochenta años, conserva gracia, sensatez e inteligencia.

De Mujeres y Transformaciones

De Mujeres y Transformaciones

 

Por JACINTO GIMBERNARD PELLERANO|Fuente: Periodico Hoy|
jperellano[@]hoy.com.do
25 junio, 2016 La pretensión de comprender a la verdadera mujer partiendo de la mentalidad y el equipo total masculino es un absurdo. Una eterna pérdida de tiempo.

Yo pienso que la mujer es sobrecogedoramente distinta al hombre. Y no me limito a lo orgánico -visible o invisible- ni a los rasgos conductuales enseñados y aprendidos por centurias y centurias. La mujer auténtica, la que no es una pretensión de hombre en otro envase, esa, es un ser totalmente diferente al varón, con distintos y lejanos mecanismos de razonamiento y radicales diversidades en su escala de valores.
Los rumbos tomados por nuestros procesos de civilización han matado la fuerza originaria de la mujer; esta se ha ido masculinizando en sus esencias internas y ha llegado a ser una especie sustituta. A la mujer verdadera, la que hizo Dios, la hemos sustituido por una mujer de hechura humana. “Hemos creado una raza de reemplazo: no es la mujer, es nuestra imagen con faldas, somos nosotros mismos con caderas redondas, una boca bella, un vientre inquietante” -escribe Louis Pauwels.
Escaso de capacidad creativa habría estado Dios si, decidido a crear un sexo opuesto, complementario, no hubiera podido hacerlo cuando el elemento opuesto es el accionante en todo el universo conocido, y donde no hay función opuesta no hay vida, porque la vida se produce por una interacción de oposiciones.
Solo hay que mirar con atención la fisiología, la química, la física, el mundo subatómico.
Qué extraña la mujer, con tanta fuerza cubierta por tenues encajes, por lencería primorosa, por telas tan indefensivas… qué extraña la mujer, con todos los adminículos que le interesan, con su entusiasmo por las cajitas, los envases, los objetos memoriosos, las fechas, los aniversarios, los detalles. La verdadera ropa femenina es tan tierna y tan invitante…
Los nuevos ideales, o mejor dicho, los viejos ideales y nuevas vías de accesos femeninos, llevan a la mujer a un caos.
Imagino que tendrán insólitos conflictos, tormentosas incompatibilidades entre su conducta externa y sus esencias.
Creo que es el conflicto del doble papel.
La mujer está hoy pisando terrenos nuevos y pedregosos con sus delicados zapatos de tacón alto, y aunque pueda dar puntapiés -y los dé- con su calzado, ella no puede estar cómoda en ese tránsito irregular, accidentado y riscoso.
Ella es el vivero de la especie, ella deja sembrar la semilla en su entraña para que se opere el misterio de la vida, el misterio que sigue asombrando a la ciencia a medida que descubre nuevos detalles que llegan repletos de nuevas incógnitas, para dar lugar a nuevos descubrimientos que traerán misterios nuevos, más hondos y complejos.
La mujer es el gran arcano.
Hay mucha maravilla en ella, mucha luz aromática y mucha penumbra mefítica. En ella está la honradez más depurada y sublime, así como la malignidad más venenosa y taimada. Es demasiado esencial la mujer que Dios creó, para que pueda extinguirse, aplastada, aniquilada por una pseudo mujer.
Dudosa hechura nuestra.

 

Menopausia

Menopausia

 

Por el Dr. Angel Caputo Antonio-Gineco-Obstetra|

En la mujer sucederán una serie de acontecimientos que están ligados a su vida misma, tales como la menarquía , la adolescencia y la menopausia.

Nos referimos a esta última , la cual va a repercutir en la mujer o de forma positiva o de forma negativa según los conocimientos que ella tenga de la  misma.

De inicio decimos que la menopausia, NO ES MÁS QUE EL CESE DE LA MENSTRUACIÓN DURANTE 12 MESES CONSECUTIVOS, MIENTRAS QUE LA PARTE CENTRAL DE ESTE PERÍODO LO CONSTITUYE EL CLIMATERIO EL CUÁL CARACTERIZA A LOS SÍNTOMAS DE LA MENOPAUSIA SIENDO EL MISMO DE MUCHA IMPORTANCIA EN EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO DEL MÉDICO GINECO- OBSTETRA.

LOS MÉDICOS QUE NOS DEDICAMOS AL MANEJO DE LAS PACIENTES MENOPÁUSICAS ESTAMOS HOY MUY CONSCIENTE QUE ESTE PERÍODO CONSTITUYE UNA ETAPA MÁS EN LA VIDA DE LA MUJER; AUNQUE ADMITIMOS QUE SON MUCHAS LAS PREOCUPACIONES QUE TIENE LA MUJER EN LO QUE CONCIERNE A ESTA ETAPA DE SU VIDA. Y CUALES SON ESTAS PREOCUPACIONES? PUES LA MISMA SERÍAN:

  1. PÉRDIDA DE LA JUVENTUD
  2. PÉRDIDA DE LA CAPACIDAD DE TENER HIJOS
  3. CAMBIOS CUTÁNEOS.

LO ANTERIOR TRAE COMO CONSECUENCIA CAMBIOS EN EL HUMOR O LA CONDUCTA, LO CUÁL LA LLEVA A:

  1. DEPRESIÓN
  2. ANSIEDAD E IRRITABILIDAD
  3. PÉRDIDA DE LA LIBIDO.

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Prevención o curación, qué es lo ideal?

Prevención o curación, qué es lo ideal?

POR EL DR. ANGEL CAPUTO ANTONIO|

Maestro de la Medicina Dominicana. Maestro de la Gineco-Obstericia Dominicana y Latinoamericana. Experto Latinoamericano para el Estudio del Climaterio y la Menopausia.

Durante muchos años me ha inquietado el hecho de que el médico en sentido general, se haya preocupado siempre por curar enfermedades ya establecida en vez de prevenir enfermedades no existentes.

Siempre he pensado que en ello hay una gran cuota de responsabilidad en aquellos médicos que como yo, nos hemos dedicado a la enseñanza universitaria y por ende a la formación de médicos y hemos inculcado en nuestros jóvenes estudiantes que el médico es un ser que se forja y se forma con la finalidad de ser un luchador contra la muerte y por ello debe de luchar para retornar en sus pacientes la salud perdida.

Hoy, creo que este es un craso error, porqué pienso así? Pues sencillamente porque a través del tiempo y con una experiencia acumulada de 40 años en el quehacer médico académico y hospitalario, específicamente en la rama de la Gineco-Obstetricia, he llegado a la conclusión de que este concepto de la curación debe ser revisado, pues desde hace muchísimos años sabemos que es mejor PREVENIR que tener que REMEDIAR y curar es la expresión viva de remediar. Continue reading

Mujer persona femenina hembra

Mujer persona femenina hembra

Espacio Azul|Literatura-Ensayo|Por Federico Henriquez y Grateraux

Hace algunos meses me referí en mi programa de televisión a la condición sexuado de la vida humana. Esto es, los seres humanos están instalados en un cuerpo y ese cuerpo es de varón o es de mujer. La condición sexuada de la vida humana tiñe todas las actividades que realizan el hombre y la mujer. No se trata de nada sexual, de nada genital; lo que digo no se refiere a la actividad sexual de la pareja humana.   Julián Marías, el filósofo español , ha escrito un titulado “Antropología metafísica”. Ese libro , traducido ya al inglés, contiene algunos apartados en los cuales se expresa que la razón puede ser femenina o masculina. La razón misma tiene un carácter sexuado. Cuando el hombre y la mujer se asoman a una ventana ven en rigor dos paisajes diferentes, aunque miren hacia el mismo lugar. La mujer organiza jerárquicamente las flores, las plantas, los animales, los sembrados, en una forma radicalmente distinta de cómo los organiza el varón. No se trata de que la inteligencia del varón sea superior a la de la mujer. La mujer puede ser inteligentísima , pero aplica su inteligencia a zonas distintas de la realidad que aquellas donde la aplica el hombre .

Jamás ha habido una mujer que gran matemática , como Vieta, Fermat, o Newton. La belleza de los teoremas emociona de modo distinto al hombre y a la mujer.   El hecho de que dos y dos sean cuatro, tanto para hombres como para las mujeres, no debe desorientarnos con respecto a la condición sexuadas de la inteligencia.

Lo macho y lo hembra son asuntos biológicos. Lo masculino y lo femenino son cuestiones históricas. La idea que el hombre tiene de la feminidad es una construcción histórica . y lo mismo pasa con la idea que la mujer tiene de la masculinidad. La masculino y lo femenino son realidades bipolares que se definen recíprocamente.   Cuando se oscurece esa relación opuesta empieza a andar mal la sexualidad y la psique.

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El cerebro, dama de 50 años

El cerebro, dama de 50 años

|Por el Dr. José Silié Ruiz|
Un hombre sabio, de Besanzón, Francia, el gran escritor Víctor Hugo (1802-1855) señaló con gran acierto que: “Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura”. Es decir que nos referiremos en este “conversatorio” al cerebro joven de una dama madura.

Desde hace unos 20 años, estamos viviendo una especie de revolución en lo que respecta al conocimiento del cerebro femenino, claro que acompañado todo esto de un mejor conocimiento de la intimidad del órgano rector. La principal de las neurohormonas femeninas es el estrógeno,  realmente la hormona más útil para definir la feminidad, tiene una muy buena hermana la progesterona, pero es la primera, la que asociada a la dopamina, la serotonina, la oxitócica y la norepinefrina, son las encargadas de hacer que el cerebro humano se sienta feliz, lo que desde un punto de vista lógico y muy elemental podemos asumir que de sus buenos niveles dependerá en gran medida, el que esa dama de unos 50 años sea ángel o súcubo, dependiendo de cómo se expresen esos grupos hormonales. Continue reading