[Por Francia de Pérez]
Historia y Evolución de la Radio en República Dominicana
La historia de la radio en la República Dominicana se inició con la primera ocupación norteamericana (1916-1924). Durante ese periodo, se instalaron sistemas de comunicación radiotelegráficos con fines estratégicos. En 1926, el ingeniero Frank Hatton Guerrero construyó un transmisor de 10 vatios de amplitud modulada (AM) y transmitió la primera señal de broadcasting en el país; así nació la primera emisora, denominada HIH («HI» por el prefijo internacional de la Hispaniola y «H» por Hatton).
La radio fue una novedad absoluta. En sus inicios, no todos los dominicanos poseían un receptor; sin embargo, el medio impactó positivamente como fuente de información y entretenimiento a través de transmisiones deportivas y musicales. No pasó mucho tiempo para que se fundaran otras radioemisoras, como La Voz del Papagayo, La Voz de Quisqueya, La Voz del Trópico y La Voz del Yuna, esta última convirtiéndose luego en La Voz Dominicana.
El estancamiento bajo la tiranía
Durante la tiranía trujillista, la radiodifusión vivió un periodo de estancamiento. Al dictador no le interesaba aprobar licencias, salvo a un grupo de privilegiados, como fue el caso de su hermano, José Arismendi Trujillo Molina (Petán), quien fundó, La Voz del Yuna en el 1943, en Bonao, y luego la trasladó a la capital, convirtiéndola en La Voz Dominicana, en el 1947. En esta etapa, la pluralidad fue prácticamente apagada hasta la muerte del tirano, momento en que se inició una apertura y se aprobaron nuevas licencias, como la de Radio Universal en 1963, fundada por Ellis Pérez. A pesar de las limitaciones políticas de la época, las transmisiones continuaron incrementándose con la puesta en operación de más estaciones.
El impacto de la tecnología y la interactividad
Aunque el pueblo siempre ha buscado estar enterado y expresarse, hoy la tecnología facilita un acceso mucho más rápido que en décadas anteriores. Esto ha permitido que la programación radial otorgue espacios privilegiados a los programas interactivos. Se llegó a pensar que el auge de la televisión mermaría la audiencia de los medios hertzianos, pero la radio mantiene su influencia masiva; es un medio vital, informativo y educativo para la generalidad de la población.
Su importancia radica en su doble función: informar sobre el acontecer nacional e internacional, y educar transmitiendo los valores éticos y morales que rigen a la sociedad. La participación ciudadana le permite al pueblo exponer sus reclamos ante las autoridades y aclarar situaciones ante la opinión pública.
Desafíos actuales: Educación y Respeto
La radio, por su alcance masivo, ostenta un lugar de preponderancia. Por ello, los mensajes deberían enmarcarse siempre en un contexto que permita a la audiencia recibir conocimientos valederos para mejorar su conducta y su forma de vida. Los programas en República Dominicana ofrecen una libertad de expresión propia de una democracia, con una gama colorida de temas médicos, empresariales y deportivos que el oyente elige a su conveniencia.
Sin embargo, existen aristas que requieren corrección:
El lenguaje soez: Se ha convertido en una corriente de expresión para enfatizar mensajes, pero esto no otorga credibilidad; al contrario, merma el impacto positivo del argumento.
El trato al público: Aunque se integre al público, con frecuencia se maltrata a los participantes coartándolos abruptamente o calificándolos de forma peyorativa. Deberían establecerse pautas de participación claras antes de abrir los micrófonos.
Contamos con profesionales de vastos conocimientos, lo que reafirma que la radio es el medio idóneo para educar a la familia y a la juventud. Pero es necesario un cambio radical: si queremos eliminar la violencia y fomentar una sociedad respetuosa, no podemos permitir que se continúen lanzando improperios sin control. La autoridad pertinente debe actuar y poner orden. ¿O es que no existen reglas de juego?