[Por Francia de Pérez]
Uno de los valores más trascendentales para las asociaciones de mujeres empresarias es la solidaridad. Al apoyar las actividades de asociaciones amigas, se crea un lazo de unión que nos permite enfrentar con mayor confianza los retos y desafíos. Compartir y apoyarnos mutuamente es fundamental para lograr objetivos comunes que beneficien a todas.
En resumen, la solidaridad es el cimiento que fortalece nuestras asociaciones, impulsa nuestro crecimiento y asegura que nuestras voces sean escuchadas en todos los ámbitos de la sociedad.
En la Asociación Dominicana de Mujeres Empresarias (ADME), reconocemos la importancia de la solidaridad entre asociaciones afines, como la Asociación Nacional de Mujeres Empresarias y Profesionales (ANMEPRO) y la Federación de Empresarias (FEM). Mantener este apoyo mutuo es esencial para alcanzar metas compartidas y ser reconocidas como un sector vital para el desarrollo económico de nuestro país. Además, nuestra contribución como fuente de empleo es crucial para la estabilidad social de la nación.
La solidaridad nos permite unirnos y alzar una voz colectiva que sea escuchada y considerada en las políticas que afectan al sector empresarial donde la mujer participa activamente. Convertirnos en una influencia significativa en el ámbito empresarial dominicano y ser tomadas en cuenta en decisiones importantes, tanto en el sector privado como en las políticas gubernamentales, debe ser uno de los objetivos principales de nuestras asociaciones de mujeres empresarias.